miércoles, 17 de septiembre de 2008

Siembra Vientos


Tal como se había previsto ayer, el ministro (?) aprovechando el escudo de un set de televisión, lanzó sus 'acusaciones' al aire: los honorarios ganados por los médicos en las clínicas, organismos que son autorizados por el propio Ministerio y no dijo que 40% de los ingresos generados en la Clínica se quedan en el Hospital como ingresos propios. Esto es lo que se consigna en el Comercio Digital www.elcomercio.com.pe :








Garrido Lecca señaló que de acuerdo a la información contable de varios de estos establecimientos privados de salud, que operan al interior de los nosocomios estatales, los galenos, algunos de los cuales son dirigentes gremiales, llegaron a percibir remuneraciones de hasta 24 mil soles por su trabajo.Dicha suma era cobrada de manera mensual y percibida de manera adicional al sueldo de 3.473 soles que por planilla es depositado por el ministerio, dijo.Garrido Lecca se abstuvo de revelar los nombres de los médicos involucrados en estos hechos debido a que dicha información viene siendo analizada por la Contraloría General de la República.




"La información la estamos estudiando, yo no he dicho nombres y no me voy a pronunciar sobre este caso hasta que concluyan las investigaciones. Pero me he sorprendido por la existencia de una cadena de privilegios", agregó.


Claro, no dijo nombres pero se los entregó a Jaime de Althaus de la Hora N para que los leyera en voz alta. La escopeta de dos cañones y la estrategia de escudarse en otros para lanzar una acusación, si eso no se llama cobardía ¿pueden decirme de que se trata?


Antes se había acercado al hospital y acompañado de un Fiscal y representantes de la Defensoría del Pueblo ingresando a la Oficina de Economía y la de Recursos Humanos. Aquí no queda claro si ya tenía la información y solo vino para hacer 'figuretismo' o la consiguió 'a la mala' saltando las instancias administrativas.


Las Clínicas fueron creadas a inicio de la década del 90, como una estrategia para lograr mayores recursos propios en los hospitales públicos. Estaba diseñada para personas que pudiese pagarlo y gozasen de privilegios de citas tempranas, en horas de la tarde o de someterse a cirugías en las salas de operaciones de la clínica. Para lograr ello, no sólo los médicos, sino además las enfermeras y el personal paramédico, que trabajan en turnos extra, reciben honorarios profesionales por su labor. Es una oportunidad laboral además para los médicos jubilados que pueden continuar trabajando aún en en l hospital bajo esta modalidad. Muchas de las actividades hospitalarias que se brindan son mantenidas mediante este sistema ya que con los años el aporte del Ministerio se ha concentrado sobre todo en las planillas.


Todos los procesos contables y financieros están en los archivos de la administración hospitalaria: el participar en la clínica es voluntario y por definición fuera de las horas de trabajo habitual. Por ejemplo yo no doy mis servicios a la clínica ni hago horas extras.


Como yo existen varios médicos que nos sentimos indignados por la actitud confrontacional, y a ratos patológica del ministro(?), lo que a las claras dice que su intención no sería solucionar los problemas sino de agudizarlos.


Personas nocivas como ésta no deberían permanecer en el cargo y deberíamos preguntarnos cuales son sus reales intenciones.


martes, 16 de septiembre de 2008

Muertos y Heridos


Segundo día de Huelga. Ambos bandos proclaman victoria. A pesar que hubiese sido mejor esperar las 48 horas solicitadas por el Primer Ministro, la huelga se ha sentido más que antes. Casi la totalidad en provincias y con el ingreso de EsSalud, al menos en asuntos de imagen, el tema demanda una pronta solución antes que le reviente en la cara al gobierno. Aunque no comparto las marchas o arengas, ya que considero que los médicos somos capaces de protestas mas creativas, el gobierno ha sentido el golpe.


Una tarjetita del Presidente pasando la mano a los médicos, presentada anoche en canal N, o una tímida disculpa del ministro (?), que mas parece imposición del gabinete, son hechos de subrayar. LO que se juega es la dignidad, ya que no es posible ni imaginable que el propio jefe del sector se la pase hablando mal de sus subordinados, él no es contralor, ni defensor del pueblo, la responsabilidad del estado de cosas en el MINSA lo alcanza a él también.


Garrido Lecca se juega otras cartas, pensando que está lidiando con construcción civil, se preocupa de dividir y enfrentarnos, amenaza con hospitales de campaña extranjeros o de hacer graves denuncias.


Ayer estuvo en el Hospital Loayza, visitó además de algunos consultorios, la oficina de personal, economía y la clínica. Está cocinando la patada artera. La clínica es un sistema paralelo creado en el MINSA hace varios años y que funciona en diversos hospitales, incluido el INEN, cuna de un ex ministro del régimen, Carlos Vallejos. Los médicos que desean, por ejemplo yo no, atienden en la clínica en turnos de consulta fuera del horario de trabajo y ganan así un extra. Acaso pretenda denunciar una bomba mediática y decir que los médicos ganamos mas dinero y que a pesar de ello hacemos huelga.


Una demostración mas de su mala entraña y de sus pocas ganas de conciliar. Un ejemplo mas de la escopeta de dos cañones. Cañones metafóricos que deberíamos enfundar para no permitir presencia extranjera en medicina, ya que por un asunto normativo, los médicos foráneos no están autorizados a ejercer sin pasar por una evaluación previa, como lo tendríamos que hacer los peruanos en otro país. No estamos ante una catástrofe natural ni un estado de guerra como para permitir su actuación.


Una huelga médica como la planteada es de por sí impopular, pero ha logrado unidad, acaso no en torno a los reclamos salariales pero sí a la necesidad de un cambio de ministro. El gobierno debería pensarlo seriamente, proponemos desde aquí al actual Viceministro, el Dr. Melitón Arce que sería una buena pieza de recambio y reconciliación.

Agotamiento


Me gusta ser médico pero cada vez me gusta menos mi trabajo. Soy un empleado público y como pueden suponer mi sector está en huelga.


Por un lado padecemos un Ministro (?) que lo único que ha hecho con ganas desde que asumió el cargo fue embarrar la imagen de los médicos. Y lo sigue haciendo. Aunque ahora trate de poner en condicional sus atropellos: "si en alguna vez he ofendido es hora de tender puentes" dijo esta mañana en RPP.


Garrido Lecca confunde cúpulas sindicales con sentimiento de grupo. Debe saber que los médicos, al igual que otras profesiones somos un grupo muy heterogéneo, desde el punto de vista social y cultural y muchas veces nuestros intereses son contradictorios. Pero él ha logrado lo que pocos, Unanimidad: Todos queremos que renuncie.


El habla de un drenaje de médicos del MINSA, que han salido mas de 300 en el último año. Pero no ofrece soluciones El problema no sólo son los bajos sueldos sino la calidad en las condiciones de trabajo.


Lidiamos por lo general con pacientes pobres, mal instruidos y que llegan a veces en un deplorable estado de salud. Sin embargo, muchas veces me ha ocurrido que sabiendo lo que tengo que hacer comienza un proceso aniquilante y autodestructivo:




  1. Los reactivos o la disposición de equipos de imágenes están ausentes.


  2. Los medicamentos o no son proveídos por el SIS o los familiares no los pueden comprar.


  3. Algunos especialistas no cuentan con los equipos necesarios, ya sea porque se malogró hace seis meses y el hospital no lo envió a refacción o sencillamente nunca estuvo disponible tal tecnología.

O sencillamente la demanda hospitalaria es tal que mi paciente debe de ponerse en lista de espera.


Las pocas satisfacciones que uno puede tener no pasan por la boleta de pago. Puede sonar trillado, pero ocurre sobre todo al inicio de la carrera: la gratitud de la gente. Años después tal sentimiento perdura pero pasa además por una sensación un poco egoísta, al menos en mi caso, de acertar lo más posible. El logro progresivo de una mayor eficiencia científica. La docencia bien llevada o la investigación son beneficios colaterales.


Sin embargo, todo tiene un precio: el agotamiento (burn out), un desasosiego extremo por sobrecarga de trabajo. Los médicos no lidiamos con archivos, ladrillos o software, trabajamos sobre las vidas humanas. Recibimos todo su dolor y ansiedad a cambio de mejorar su salud. Un tipo de cambio muy duro. No pocas veces, al lidiar con enfermos terminales, he terminado frustrado y con una extrema sensación de inutilidad. Tenemos una responsabilidad sobre la vida de nuestros enfermos que va más allá de las seis horas que YA trabajamos. El estado tiene una deuda con nosotros, un costo de oportunidad de ser una de las profesiones mas largas y de mayor inversión.


El ser médico en un hospital público es un oficio altamente combustible y el sistema no ofrece recompensas morales. Mas aún, sanciona y asume una posición de padre castrador. Un ejemplo: desde hace meses nuestro inefable alcalde ha bombardeado las pistas de acceso al hospital, provocando tardanzas involuntarias, ¿qué hizo la oficina de personal?, pues colocó penas mas severas a los tardones.


Es cierto, pueden argumentar que hay malos médicos. Existen. Los conocemos. Así como sus malas prácticas. La idea es sancionarlos, que la solución parta de nosotros mismos y no de centinelas improvisados.


Los médicos además somos humanos y susceptibles de pequeñas miserias. La envidia, la inoperancia, la pereza, entre otras, ocurren entre nosotros. En un sistema donde la meritocracia no es norma, la ocurrencia de normas con nombre propio y de jefes mezquinos, puedo dar fe de ello, son moneda corriente en la salud pública.


No es agradable trabajar en un hospital público, muchas veces sucio y maloliente, como en un mercado. Con el sistema de puertas abiertas, ingresa de todo: pacientes, familiares, intrusos y ladrones. Sin espacios privados no existe la confianza para dejar libros, estetoscopios, maletines o peor aún, laptops, desaparecerán como siempre: sin que nadie haya visto nada.


Ante este panorama llueve sobre mojado. Un ministro (?), sí con minúscula, hostiliza y nos ataca ciegamente por la prensa. Ha hecho que la gente desconfíe más de nosotros, en un medio social donde el éxito es castigado. Donde muchos pacientes se sienten a priori con sus derechos maltratados, llegando entonces predispuestos en forma negativa hacia nosotros.


Yo no hago guardias y cumplo con mi turno de consulta, más aún, tomo decisiones sobre el cuidado de mis pacientes mas allá de las seis horas reglamentarias, a través de un celular que pago yo y no el Estado. No soy un médico dormilón y tampoco espero una resolución de agradecimiento. Sólo espero trabajar tranquilo y que mis derechos a gozar de un ambiente laboral saludable sean respetados.


Como el ministro (?) no lo ha logrado, una tarea que no tenía ni siquiera que consultarla al MEF, creo que debería pensar seriemente en salir por la puerta trasera de la historia y renunciar. No es hora ya de disculpas soterradas


El Urraco Reprimido


Tomado de la República, publicado el 9 de Setiembre:





Sin ánimo de ofender. ¿Ministro o urraco?

Eduardo Adrianzén



Entre la lista de miserias que dejó el fujimorato, una de las peores fue crear la costumbre de que una cámara de video es un arma que se usa sin licencia y puede invadir cualquier espacio a su antojo, confundiendo los términos "público" o "privado" de acuerdo con sus intereses.


Semejante práctica dirigida a un público ávido de morbo le dio estatus de "periodista" a cualquier hijo de vecino que simplemente la cargue, presione REC y diga lo primero que se le ocurra. Es el natural modus operandi del exitoso programa de farándula basura de las 9 de la noche, lo sabemos: si metieron cámaras a una habitación para grabar coitos, ¿qué se puede esperar de ellos?

Pero que un ministro de Estado aplique el mismo recetario para asegurarse impactos mediáticos resulta indignante, además de ofensivo para sus supuestas víctimas.

Por eso creo que el ministro de Salud, Garrido Lecca, tiene un problema de vocación: quizá descubrió que su cargo le queda grande y ahora quiere trabajar en ese programa de TV. Su casting consistió en aparecer de madrugada con cámaras para pasar el dedo por los muebles de los hospitales –que siguen abandonados a su suerte– e "indignarse con el polvo" o para "sorprender" a profesionales descansando en sus guardias nocturnas. Y claro, mucha gente acostumbrada a la perversa lógica del ampay cree que está bien, y la cámara es el ojo de Dios que descubre a los pecadores.

Pero hay que ser ya demasiado ignorante para no saber que un médico es muy distinto de un soldadito obligado a hacer guardia despierto la noche entera, siempre alerta y en posición de firmes.

Mi padre es médico, hizo guardias por 30 años y jamás descuidó a ningún paciente por cabecear mientras no había nada que hacer. Ni un médico es guachimán nocturno, ni un ministro debería ser urraco aficionado con aires de justiciero.

Es muy fácil hacer bravatas para la cámara: lo difícil es saber llevar un ministerio con un presupuesto tan ínfimo que da lástima y vergüenza.


En el Ministro(?) anida un deseo reprimido, una aspiración insatisfecha. ¿Se animan a llamar al Ampay Fono cada vez que este sujeto aparezca por un hospital?

martes, 9 de septiembre de 2008

Cuestión de Hombría


Es fácil ser valiente cuando se ocupa una posición de privilegio. Lo notable es serlo en condiciones adversas.


Amedrentar ante cámaras, aprovechar la nocturnidad o valerse de un cargo público es un acto cobarde. El ataque sorpresa es una estrategia durante una guerra convencional pero constituye una felonía cuando se abusa del poder.


Por otro lado, asumir una culpa o reconocer un error necesita de coraje y entereza. El ejercicio sano de la política va acompañado de una ética a prueba de balas. Y de sus propias debilidades.


El recuento de masacres de ambos bandos en la época del terrorismo tuvo su colofón en el Informe de la Comisión de la Verdad (CVR). Sabiendo que Sendero Luminoso fue un movimiento genocida e insano, no podemos de cegarnos frente a los atropellos por parte del Estado.


El Estado, tiene entonces una doble responsabilidad, proteger a los ciudadanos y reconocer sus errores, poco se puede esperar de políticos con la moral empañada, de ministros que cuando piensan en Putis imaginan automáticamente a una vedette.


Los ataques a la CVR han venido de todos los sectores reaccionarios del país, algunos de ellos encaramados en el ejercicio del poder.


Pero no es lo único que necesita una explicación, un mea culpa público y la oportunidad de una reparación civil: el caso de las muertes por vacunación contra fiebre amarilla.


El pasado Marzo, con fecha de actualización de hace unas semanas, la Oficina Panamericana de la salud (OPS) ha remitido su informe final sobre los casos fatales en personas vacunadas en la zona afectada por el terremoto de Pisco:


La incidencia de enfermedad viscerotrópica asociada a la vacuna antiamarílica en la región de Ica en este evento es significativamente mayor (más de 20 veces) que lo observado anteriormente en otros entornos. Los cinco casos ocurrieron entre 63.174 personas vacunadas dando una tasa general de 7,9 por 100.000. Cálculos anteriores indicaron una incidencia general de aproximadamente 0.3-0.4 por 100.000 personas vacunadas. Se analizaron varias hipótesis para explicar la mayor tasa y todas se descartaron. Éstas incluían la posibilidad de que el lote de vacuna 05OVFA121Z contuviera un cambio genético responsable de una virulencia aumentada y factores del huésped posibles que pudieran haber contribuido a una mayor susceptibilidad en los casos.


La investigación mostró datos probatorios clínicos, virológicos y anatomopatológicos de enfermedad viscerotrópica confirmada en los 4 casos fatales y enfermedad viscerotrópica probable en 1 caso sobreviviente. La causa de muerte fue una infección extrema por virus vacunal 17DD, probablemente asociada con un síndrome grave de respuesta inmunitaria.


Las múltiples líneas de la investigación indicaron que no había ningún cambio en el virus de la vacuna que fuera la causa de la ocurrencia de estos casos. No pudo encontrarse evidencia que indicara que el lote de vacuna 05OVFA121Z tenía algo intrínsecamente problemático en ella para explicar la mayor frecuencia de enfermedad viscerotrópica en las personas que recibieron ese lote.


Todos los casos fatales tenían alguna afección de base o concurrente que tal vez pudo haber contribuido al desenlace fatal de los eventos adversos. No se descarta que otros factores de riesgo no identificados puedan haber contribuido a la mayor tasa de enfermedad viscerotrópica en esta región


El informe recomienda además:


Los trabajadores de salud deben preocuparse de asegurar que se considere cuidadosamente los riesgos y beneficios de la vacunación en todas las situaciones y que sólo se vacune a las personas que están verdaderamente en riesgo de exposición a la fiebre amarilla. Tales evaluaciones de riesgo-beneficio para decidir sobre las indicaciones para la vacunación deben considerarse apropiadamente en el contexto de las campañas de vacunación masiva y para la vacunación potencial de individuos (por ejemplo, para viajeros con factores de riesgo a zonas de alto riesgo de fiebre o para individuos en riesgo de exposición laboral a la infección por fiebre amarilla).


Oportunamente en Venoclisis (N0viembre 2007), hicimos una serie de comentarios y revisiones acerca de la probable causalidad de los eventos fatales con la vacuna así como criticamos la respuesta oficial de los voceros del MINSA, que enfática y temerariamente negaron tal asociación.

Ahora que los hechos demuestran los contrario a través de un informe imparcial y serio, el Ministro (?) de Salud y sus técnicos, tienen la oportunidad de rectificarse y de reconocer los errores cometidos, de ofrecer una reparación aunque sea moral a los deudos y a toda la población vacunada. Es la oportunidad de disculparse pues las campañas de vacunación no son una carrera de caballos, para sólo cumplir una meta, sino una estrategia de salud pública bien razonada y mejor ejecutada.


El Ministro (?) tiene la oportunidad de lavarse la cara antes de irse.


Porque se tiene que ir de todos modos.

El Dos Puntos


Las últimas dos semanas han sido prolijas en los enfrentamientos provocados por el Ministro (?) de Salud. ¿Qué nos queda de ello?


Titulares ganados sólo en periódicos chicha, y entrevistas tipo publirreportaje en el canal del estado y otro, al parecer blandos ante el gobierno. Los diarios serios han intentado dar una idea mas equilibrada del problema. Además de una mellada imagen de todos los médicos con la opinión pública. A continuación una muestra del reportaje aparecido en la República el pasado domingo




Se ha pretendido generalizar uno o dos casos, descubiertos en las visitas inopinadas, como una conducta expandida entre los médicos del MINSA. Ahora, se pretende decir que no fue su intención original, que existen resoluciones de felicitación, que la culpa la tiene la prensa por presentar imágenes ¿Cómo se puede tener la intención de felicitar a los médicos cuando lo que parece es que usted trata de mellar su imagen al exponerlos ante las cámaras como si no cumplieran su trabajo?


Mi política ha sido presentada en los últimos días como antimédica cuando en realidad es propaciente. Lo que he buscado es identificar los problemas, mostrar un comportamiento que en algunos casos linda con ilícitos penales. Los últimos días creo que hubo un acompañamiento mediático que no se dio en los últimos nueve meses.


O sea que la culpa es de los medios por haber expuesto a los médicos al escarnio.

No, no, no. Lo que estoy diciendo es que en las últimas semanas, cuando hemos mostrado algunos malos ejemplos o cuando se ha dado alguna infeliz circunstancia en la que la visita condujo a alguna injusticia, incluso cuando se ha mostrado algún problema como en el Hospital 2 de Mayo o en el Daniel Alcides Carrión, hubo un rebrote mediático muy fuerte, quizá por el contexto. Pero se ha puesto el énfasis en lo que considero anecdótico. Lo terrible es haber encontrado que en el Alcides Carrión cobraban ocho soles por consulta del SIS, cuando es gratis, o que a una señora le cobraran siete pares de guantes.

Una persona que ostenta el cargo de Ministro de Estado tiene todas las herramientas normativas y legales para poner orden en su sector. Las visitas inopinadas, antes que una supervisión, mas parecen ser parte de un circo para desvirtuar la próxima huelga médica.


El asunto de fondo a nueve meses de asumido el cargo es la ejecución de las políticas de salud. Al margen de las declaraciones líricas no existen propuestas claras respecto a importantes temas de salud pública, al menos y en beneficio de la duda, no han tenido la fortuna mediática que sí la tuvieron los mal llamados médicos dormilones.


Aquí un decálogo de problemas que no han tenido una seria atención por parte del Ministerio de Salud:



  1. El Ministerio de Salud ha invertido menos del 2% de su presupuesto, y al igual que la región Pasco es uno de los menos eficientes. La declaratoria de Emergencia del sector puede aliviar en parte la deficiencia pero abre la puerta a las adjudicaciones sin licitación.


  2. El país aún cuenta con indicadores pobres en mortalidad materna, en promedio 185/100,000. Tasas injustificadamente altas pueden verse aún en la periferia de Lima, no se ha atacado agresivamente el problema.


  3. En las enfermedades transmisibles como el SIDA y la Tuberculosis, no se concluye aún con la revisión de las guías del MINSA para el tratamiento antiretroviral y modificaciones al esquema DOTS Plus para el manejo de la tuberculosis resistente a multiple drogas. Un tema adicional e importante es el asunto de la bioseguridad, que no parece ser política del sector. Las anunciadas remodelaciones deberían ser muy sensibles a este punto.


  4. La Malaria y otras enfermedades metaxénicas deben rebrotar en la próxima temporada de calor, no se sabe de medidas de prevención y control.


  5. Los Bancos de Sangre mantienen las deficiencias en estructura, organización y funciones, como si no hubiesemos aprendido de los escándalos del año pasado. Mas aun, la donación voluntaria sigue siendo una buena intención.


  6. El Sistema Unificado de Salud, se mantiene a nivel retórico, pero no se sabe nada acerca de la normativa y la homologación administrativa de todos los sectores. Se sabe que esta es una tarea que conlleva una reforma del estado, por eso su complejidad.


  7. El Seguro Integral de Salud, se viene expandiendo y como tal produce distorsiones, deficiencias y malentendidos. Urge implementar los mecanismos correctivos.


  8. Los hospitales y el sistema de centros periféricos son insuficientes para la demanda, que además está mal informada y confundida. Los problemas pasan no solo por infraestructura sino por una reforma normativa. La excesiva burocracia genera corrupción, no necesariamente de los médicos.


  9. Las muertes y discapacidad por accidentes de tránsito avanzan rampantes en la estadística anual. No basta con anunciar el registro de accidentes, ya pasó la hora de las estadísticas, urge la acción preventiva, sobre todo en Lima, principal zona de siniestros


  10. La Vigilancia Ciudadana sin una adecuada orientación al usuario es sólo un saludo a la bandera, no basta con ser una caja de resonancia o un prisma que deforme la realidad y magnifique los reclamos, urge una real asistencia al usuario de servicios, no es posible que los hospitales y centros no cuenten con personal entrenado y que sea fluido en las lenguas nativas como el quechua y el aymara.

Como se puede ver, los principales problemas del sector no pasan necesariamente por medicalizar la salud pública. La incompetencia y la mala actitud ante sus subordinados hacen de éste un Ministro que no se comporta a la altura del cargo. En lugar de crear un clima de colaboración y compromiso a mediano plazo, el Ministro ha preferido enfrentarse de mala manera, escudándose tristemente en las cortinas mediáticas.


Sin propuestas serias, no queda mas camino que la renuncia.


¿Qué espera?




Escuchado en el Balcón de los Muppets

De una persona mayor, que ha vivivo lo suficiente para que sus palabras exuden autoridad moral.

- Este ministro es particularmente imbécil...

A las pruebas nos remitiremos.