jueves, 12 de marzo de 2009

El Mundo al Revés


Desplazarse por Lima es un caos. No importa si se viaja en auto propio, taxi o en micro siempre se sufre y existe la alta posibilidad de llegar tarde a pesar de salir a tiempo.


Una calle rota, un auto malogrado o la impericia de los conductores hacen de un viaje urbano una tortura, que empeora si a esto sumamos el calor del verano.


Todos sabemos que Lima es una de las peores ciudades para conducir. Los niveles de desorden y agresividad hacen de nuestro tráfico una experiencia violenta.


Muchas veces no está en juego ni la modernidad de los vehículos o la calidad de las pistas, sólo el modo de manejar de los conductores.


No pocas veces hemos visto a choferes de taxi leyendo su diario de 5o céntimos mientras manejan o esperan el semáforo, yendo a una velocidad muy lenta; o a cómodas 4x4 atracando la vía comprando a un ambulante o conversando por su celular o conversando de auto a auto. En ambos casos, los mundos son iguales, pobres y ricos muestran un gran desprecio por los demás.


Pero sucede otras cosa, el reacomodo de las normas a intereses personales. Hace ya varios años, en la película Una Mente Brillante, se veía como el matemático John Nash imaginaba teorías de probabilidad sobre la atracción entre seres humanos en una sala de billar. ¿qué tiene que ver esto con las vías de nuestra ciudad?


Existe un juego numérico y estidístico de atracción, o mejor dicho aglutinación. Yendo a contraposición de la norma biológica de la tendencia al medio, en el tráfico existe la tendencia a la izquierda. Todos sabemos que a más vehículos el tráfico se hace más pesado. No es un secreto que el parque automotor ha crecido sustancialmente en los últimos años, haciendo insufrible el tráfico en horas punta. Que sucede: todos sabemos por teoría que en una avenida el carril de la izquierda es el más rápido y se reserva la derecha para una marcha más lenta. En Lima esto es al revés.


Tomemos el caso de cualquier Vía Expresa. La mayoría de choferes al ingresar a ella escogen el carril izquierdo, rehuyen el derecho ya sea por los taxis, algunos colectivos o por las vías de entrada y salida, el medio lo consideran insufrible pues se está expuesto al ingreso o salida de vehículos por ambos lados. Como resultado de ello, la mayor carga vehicular la soporta el carril izquierdo que avanza más lento y tiene la cola más larga. Mas aún, nuestros cansados choferes encuentran el placer adicional de ir "recostados" sobre la la vía izquierda y asi comodamente llegar a su destino, pero mucho mas tarde. A esto hay que sumarse el detenimiento parcial del tráfico por todos los que quieren pasar de los carriles restantes al izquierdo.
El mundo a revés, si no me cree, inténtelo hoy en la Vía Expresa, de sur a norte o viceversa.